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Todos los seres viven unos instantes de éxtasis que señalan el momento culminante de su vida, el instante supremo de la existencia; y el éxtasis brota en la plenitud de la existencia pero con completo olvido de la existencia misma. "LA LLAMADA DE LA SELVA" JACK LONDON

30.5.26

Relato: "Ningún cagao se huele su mierda"



No tiene planes. Es Sábado y no tiene planes. La culpa no es suya, nunca es su culpa. La culpa es de lo demás que no la llaman. Está tirada en el sofá, con la tele encendida como siempre porque no soporta el silencio, cuando en realidad lo que no soporta es escucharse a sí misma, a sus propios pensamientos, a su conciencia. Por eso es como es, porque nunca se ha prestado a escucharse, a reconocerse, y ni hablemos de aceptar sus errores ¿Qué errores? Si ella es perfecta, los que se equivocan son los otros, por eso nunca pide perdón. No ha pedido perdón en su vida, ni lo hará, porque los que se equivocan son los demás. 
Metida en el whatsapp busca desesperada alguna conversación pendiente, algún plan que desechó en su momento porque no le interesaba, pero quizá, hoy sí. Menganita le dijo hace un mes que si quería tomar café en su casa, no sería mala idea hablarle por si está libre hoy, pero...en su casa se agobia, no puede estar más de dos horas, demasiado pequeña y oscura, y a veces huele raro. Menganita dice que no huele raro, huele a perro porque tiene tres, un animal por muy limpio que se mantenga no deja de ser un animal. A menganita no le importa porque ama a sus perros, porque es su casa, y porque se habrá acostumbrado al olor, pero para ella es insufrible, inaguantable. Ni si quiera se digna a abrir las ventanas cuando ella va a visitarla porque menganita intenta mantener la casa en penumbra el mayor tiempo posible, el sol le molesta en los ojos. Hace años sufrió un accidente relacionado con ceniza, ella no se acuerda muy bien, tampoco es que le preste mucha atención a menganita cuando le cuenta sus cosas, lo único que recuerda es que desde entonces no puede estar en lugares con mucha claridad. Bueno, no es el mejor plan y antes que quedarse un sábado en casa...quizá, si no encuentra algo mejor, le hable, menganita siempre está en casa y apenas tiene vida social. La deja como opción b, o c, o d...
Se pone de pie y se asoma a la ventana, el día está estupendo, empieza a notarse el calorcito del verano pero aún es pronto para ir a la playa. Fulanita tiene piscina en su casa y privada si no recuerda mal. Hace mucho que no se ven pero seguro que en cuanto le hable acepta cualquier tipo de plan, siempre dice que se divierte mucho con ella, que la hace reír, que con ella las penas no existen o se van, y claro, con lo que le gusta a ella que la alaben...fulanita siempre la tiene en un pedestal. Lo que ocurre es que fulanita es muy pesada, muy pegajosa, y si la llama para un rato luego no va a poder deshacerse de ella en el resto del día ¿Y si le surge un plan mejor? ¿Cómo le dirá a fulanita que no puede acompañarla? Tendría que pensar una buena excusa antes de ir a visitarla, por si acaso. 
Sigue buscando en las conversaciones de whatsapp.
¡Anda mira! ¡Si no llegó a contestar al mengano! Hoy sería un gran momento ¿Qué mentira le cuento? Se pregunta con el chat abierto y mirando a la tele, que por cierto afloja porque terminó la película y el programa que están televisando tiene el sonido demasiado alto. Ni se ha enterado de la película ¿Quién se pone a ver una película un sábado? Ella desde luego no, con la vida social tan alta y ajetreada que tiene. La gente es que es patética y triste, piensa mientras se le dibuja una sonrisita, menos mal que ella no es así y siempre tiene planes. Con ella todo el mundo se divierte, todo el mundo la avisa para todo tipo de eventos porque la gente la quiere mucho ¡Claro! Si es que es la mejor. Se pone a contestar al mengano: "Holi ¡Cuánto tiempo! Perdona que no contestase, no he estado muy allá desde la operación ¿Te enteraste? Ya estoy bien. Oye ¿Sigue en pie esa vueltecita por el centro? A mí hoy me vendría genial. Tenía un hueco libre, ando muy liada jeje y en el primero que he pensado ha sido en ti ¡Te echo de menos! Ya me dices, un beso"
Mengano siempre tiene el móvil en las manos así que no tardará en contestar, o eso se cree ella, mientras tanto, para hacer tiempo, sigue buscando su plan.
Son las cuatro de la tarde, la hora perfecta para organizar algo para un par de horas y luego solo tiene que bajar al centro que seguro que se encuentra con alguien, lo pesado es ahora, a la tarde, es que la gente es tan perezosa que tienen obsesión con reposar la comida y descansar tranquilos en casa ¡Qué aburrimiento! Ella como es tan divertida nunca está en casa, y en todo caso, con compañía.
Un sábado y en casa ¿Cómo le ha podido ocurrir? La culpa es de su amiga que no se le ocurre otro finde de semana para irse de viaje que éste, el único fin de semana que ella no ha hecho planes, lo podía haber tenido en cuenta, con todo lo que hace por ella y mira, a la primera de cambio, le dan un fin de semana en el trabajo y en lugar de llamarla para hacer algo juntas, decide irse con su familia y disfrutar ella sola, luego la llamará cuando le haga falta, que falsa es la gente, y que convenida. Ella no, ella es perfecta y a todos tiene en cuenta. Menos mal que ella se siente diferente y orgullosa de no ser como todos los demás, así va el mundo.
Llega un mensaje de mengano: "Hola. Sí de algo me enteré pero en ese tiempo yo estaba ingresado, el hígado otra vez...la cosa no pinta bien. Lo siento, hoy me es imposible ¿Cuándo te vendría bien? Para la semana siguiente me vuelven a hacer pruebas, voy a estar un poco liado, pero si te apetece, entre cita y cita del hospital, podemos tomar un café ¡Un beso!" Lee el mensaje por encima y pone cara de asco ¡Será falso! Luego la llamará cuando la necesite...No se mete en la conversación para que no aparezcan los mensajes leídos, está tan ocupada que no ha tenido tiempo de leer su contestación, total...mengano está claro que no tiene ganas de estar con ella, es que ni si quiera se ha preocupado por su operación, pues nada, él se lo pierde, será por gente, y a ella, le sobra gente.  Todo el mundo quiere estar con ella ¡Es tan divertida y genial! 
Sigue revisando el móvil.
Son las cinco de la tarde y la desesperación, porque sigue en casa, aumenta. Es sábado y sigue en casa. Se toma más en serio la búsqueda. Se incorpora en el sofá y se sienta apoyando los codos en las rodillas mientras sostiene el móvil en las manos. Aún es temprano, y si no, siempre le quedará menganita, ella nunca le falla, lo suyo sería poder convencerla para salir de esa casa tan oscura y pequeña que tiene, pero a ver...menganita detesta la calor y no va a ningún lado sin sus perros...alguien más habrá por ahí que seguro que está deseando quedar con ella.
¿Y si llama a las maris? Los sábados siempre van al campo, el que tiene piscina. Es raro que con el calor que hace no la hayan avisado para invitarla. Todos los años por estas fechas tiene que pensar una excusa porque se ponen muy pesados ¡Parece que no pueden vivir sin ella! Entra en el grupo de whatsapp, que raro, no hablan desde hace dos semanas, seguro que han hecho otro grupo y no la han incluido, y todo por culpa de la prima, que le tiene una envidia que echa para atrás, normal, es que ella le da mil vueltas. Tampoco son hipócritas...a la prima la ponen vestida de limpio pero cuando la tienen delante...no hay ni uno que no se libre de limpiarle los pies...Pues seguro que han hecho otro grupo y están allí todos en el campo que tiene piscina, con la prima, por eso no la han invitado, porque la otra habrá puesto pegas. Le entra calor, pero no ese calor de verano, no, el otro, el calor de la furia, del coraje, el calor que te sube desde las entrañas hasta la cara y que si no sueltas lo que piensas te estalla la cabeza. Seguro que si habla por el grupo se hacen los tontos, que se les habrá pasado avisarla, dirán, vaya tela ¡Cómo si ella no supiese que no la llaman porque está la prima allí! No entiende lo mala y falsa que es la gente. Se mete en información del grupo y va de uno en uno mirando cuándo fue la última vez que se conectaron. Casi todos a la misma hora ¡No hay duda! Tienen otro grupo y seguro que están en el campo, allí tan a gusto con su piscinita y si está la otra, la prima, pues la estarán poniendo a parir. Se queda con el chat abierto, dudando unos segundos, no lo dice pero lo piensa, está deseando ir al campo de la piscina, aunque tenga que soportar a la otra, total, solo son unas horas, y mejor que llamar a menganita...Empieza a escribir el mensaje: "¡Holi! ¿Cómo están familia? Estaba aquí liada con mis cosas y me he encontrado una foto del verano pasado ¿Os acordáis? ¡Qué bien lo pasamos! Ya estoy mucho mejor de la operación ¿Hacemos algo hoy? Lo tengo libre y me he acordado de vosotros ¡Os echo de menos! ¿Os apetece ir a tomar algo?" Pulsa enviar y directamente se mete en la galería, pulsa la foto que ha mencionado antes y la manda también. Seguro que se alegran de verme, se dice a sí misma muy convencida.
Sigue mirando el móvil.
Las seis de la tarde. Está empezando a enfadarse, sábado y en su casa metida. Y todo por culpa de la gente que no sabe hacer planes, ella no ha estado un sábado por la tarde en su casa nunca.
Contestan por el grupo: "-Fulano:¡Hola! Perdón por no contestar antes, estamos visitando a la abuela que está pachuchita y no creo que vayamos a ningún lado, lo dejamos para otro día ¿Vale? " Otra vez la cara de desprecio que le sale tan natural, aunque en realidad sea su cara de siempre pero ella no se ve así, ella dice que siempre está sonriendo. Se piensa qué contestar. ¡Qué falsos! Que la abuela está pachucha dicen, y la abuela está mejor que yo, que quién me ha visto y quién me ve, que desde la operación ya no soy la misma, pues si no me quieren invitar al campo que me lo digan, pero que no metan a la abuela, piensa en voz alta, luego se pone a escribir: "¡Vaya! La pobre, tiene ya una edad. Bueno no sé lo ocupada que estaré...pero vamos hablando ¡Un besazo a toda la familia!"
¡Anda y a ver si se ahogan en la piscina! Dice en voz alta de forma acalorada mientras se dirige a la cocina para prepararse un café. Farfulla entre dientes, está muy enfadada, no entiende porqué la han excluido de esa forma cuando ella no ha hecho nada, al contrario, debería de ser ella la que los hubiese mandado a freír espárragos, desde la operación ni si quiera le han vuelto a preguntar, con lo mal que lo ha pasado, pobrecita, luego todo el mundo quiere contarle sus males pero a ella nadie le pregunta, y no es una operación de nada, fue una operación grave, que menos que preguntar si sigue bien. Cuando estaba ingresada no faltaron ni un día, y ahora qué, que ya no les interesa su salud y encima ponen de excusa a la abuela, es que hay que tener poca vergüenza. Hace ya un año de la operación y ni se han dignado a preguntar, pobre de ella. Se autocompadece mientras menea el café, bueno, piensa, siempre supe que eran muy convenidos y desde que apareció la prima cambiaron su actitud conmigo, la culpa es suya, si ella no estuviese, seguro que ahora mismo estaría con ellos, siempre fui una más de la familia, se convence en su cabeza. Le pega dos buches al café y apura el contenido con un tercero. Vuelve al sofá.
Casi las siete de la tarde.
Vuelven a contestar por el grupo: "-Fulana: ¡Buenas! Nosotros vamos ahora a lo de la abuela, ya he avisado a la tata ¡Venga lo dejamos para otro día!" No entra en el grupo, lee el mensaje por encima. La rabia que tiene dentro campa a sus anchas de arriba abajo y de abajo arriba ¡Venga que entre más gente a contestar para que me lo crea! Le grita al móvil ¡Falsos, que sois todos unos falsos de mierda! Suelta con la cara totalmente roja. Se dispone a escribir: "¡Cuando queráis! Sin problema, yo ya casi estoy recuperada de la operación así que podemos hacer cualquier plan ¡Pero avisad con tiempo que ando muy ocupada! Un besazo guapa!" Revolea el móvil en el sofá y se levanta más enfadada. 
El vecino de abajo ha puesto música y ella no lo soporta, coge la escoba y se pone a dar golpes, a los pocos minutos la música se para y unos minutos más tarde suena el timbre de su casa. Quita la mirilla cuidadosamente. Es el vecino.
- ¡Hola vecino! ¿Qué ocurre?
- Hola vecina, pues eso vengo a preguntarte ¿Te molesta que ponga música?
- ¿A mí? ¡No que va! ¡Para nada! Me has cogido de milagro, iba a salir ahora dentro de un rato
- ¡Perdón! Me pareció escuchar unos golpes y pensé que eras tú porque te molestaba la música
- ¿Unos golpes? No, no, habrá sido en otra casa, yo estaba terminando el café y salía en breve.
- ¡Vale! Pues entonces aprovecho y pongo la música que no están mis padres en casa y puedo escucharla tranquilo jeje
- ¡Claro que sí! ¡Disfruta!
- ¡Gracias vecina!
Pega un portazo y maldice al vecino, a sus padres y a todo el bloque porque son todos unos gilipollas que se ponen de acuerdo para molestarla. La música vuelve a sonar, esta vez más alta, retumban las paredes, y ella se pone histérica ¡Maldito niñato consentido! Grita mientras va andando pronunciando sus pisadas hasta el punto que llega a hacerse daño en el talón izquierdo, justo la pierna de la operación. Le duele, tiene que sentarse y poner la pierna en alto, no se le calmará el dolor de otra forma. Busca las pastillas en el bolso de encima de la mesa, el que había preparado para salir cuando encontrase un plan. Siempre tiene dos o tres cajas de pastillas para el dolor, porque aunque hace un año de la operación y el médico le dijo que estaba completamente recuperada, ella sigue quejándose del dolor y echándole la culpa al cirujano que la operó, porque no lo hizo bien, algo tuvo que tocar que el dolor no se le va del todo. Se toma la pastilla ¡Con lo bien que se había levantado! ¡Toda la culpa la tiene el vecino con esa música infernal que le ha dado por escuchar ahora! Y los padres que no le dicen nada...así va el mundo.
Las ocho de la tarde.
Hace una hora que se le acabaron las opciones del whatsapp, ahora tantea las redes sociales a ver si por casualidad hay algún evento por el centro o en algún bar, seguro que si va, a alguien encuentra y como ella es tan divertida y todos quieren estar con ella, se va a tener que quitar a la gente de encima. Pero parece que la ciudad está tranquila. Acaban de pasar las fiestas patronales y en breve caerán las fiestas de verano, la ciudadanía necesita un poco de paz acústica y social ¡Pero es sábado! Es sábado y ella sigue en casa.
Suena el móvil. Un whatsapp. Con una expresión entre enfado y malestar, lo agarra para ver quién le ha hablado. Vaya, es menganita, qué querrá esta ahora, desprende entre los dientes. El mensaje: " ¡Hola guapísima! ¿Cómo estás hoy? ¿Te apetece que demos una vuelta por el centro? O bueno por dónde tú quieras, o si te apetece hacer otra cosa...ando por casa aburrida, y lo mismo ya tienes planes, pero bueno, si te apetece cuenta conmigo ¡Un besote!" Que pesada es esta mujer, se nota que esta sola y aburrida, que lástima me da, menos mal que me tiene de amiga, la pobre, no sé qué sería de ella, dice en voz alta, ya no puede contener sus pensamientos encerrados en la mente, o los suelta, o se vuelve loca. Mira la hora, la tarde la ha perdido, todo por culpa de la gente que no sabe organizarse, al final ha tenido que quedarse en casa, pero bueno, si se da prisa, todavía puede aprovechar la noche, casi mejor, así no hace tanto calor. Se mete en la conversación: " ¡Y lo más bonito! La verdad que hoy no me encuentro muy bien, me ha empezado a doler la pierna otra vez, llevo ya cuatro pastillas por lo menos, a ver si hacen efecto y se me pasa el dolor. Pero ¡Tengo muchas ganas de verte! Ya sabes que por ti hago el esfuerzo que haga falta ¿Dónde y a qué hora nos vemos bonita?" Manda el mensaje y se va directa al baño para empezar a prepararse, sabe que menganita le contestará en segundos, no puede vivir sin ella, y además, esta tan aburrida y sola, que estará deseando verla, si no fuese por ella...no tendría vida social.
Mientras se peina vuelve a sonar el móvil, suelta el cepillo y se dirige al salón para leer el mensaje: " ¡Pobre! ¿Te duele mucho? Si quieres puedo acercarme a tu casa y nos quedamos allí tranquilas, no me llevo a los perros que se que te molestan y te ensucian todo jeje" 
¡Desvaría se se piensa que le voy a decir que no me importa y que se traiga a los perros! Vuelve a decir en voz alta. Con una cola a medio coger y la goma sujetada por los labios, se dispone a contestar el mensaje: "¡Es que eres la mejor! ¡Cómo no te voy a querer con todo lo que me cuidas! No te preocupes preciosa, ya se me va pasando un poco el dolor, mejor damos una vuelta y vamos a tomar algo, que hace un día estupendo" Menganita está en línea y lee el mensaje directamente. Escribiendo... "¡Si es que más fuerte que tú no la hay! Venga estupendo, me visto y en media hora nos vemos en el centro, por cierto ¿Te importa que vengan unos amigos? Me habían hablado antes pero preferí avisarte por si te cogía sin plantes ¡Te echaba de menos!" Su semblante cambia radicalmente ¿Cómo es posible que ella, con la alta vida social que tiene, esté en casa un sábado y menganita, que no tiene a nadie, haya hecho planes? Seguro que se ha pasado toda la tarde con el móvil para ver quién podía quedar con ella, con lo pesada que es, seguro que esos a los que ella llama amigos, que serán más bien conocidos, han quedado con ella por insistente y pesada. No le apetece nada tener que conocer a gente nueva, así que piensa que en principio quedará con menganita y sus amigos hasta que encuentre a alguien mejor y se escabulla sin que se den cuenta. Se dispone a contestar: "¡Cuanta más gente mejor! Venga guapa, en media hora nos vemos en el centro. Oye por cierto ¿Conozco a alguien de los que vienen?" Vuelve al baño para terminar de cogerse la cola. Se mira atenta en el espejo, duda si maquillarse o no, mejor sí, no vaya a ser que se alargue la noche y ella por ahí un sábado sin pintar. Vive cerca del centro, tarda unos diez minutos en llegar, así que le da tiempo de sobra para terminar de prepararse. Vuelve a sonar el móvil, pero esta vez no corre a buscarlo, prefiere terminar de maquillarse. Los planes ya están hechos y menganita no es de las que se echa para atrás, está tan desesperada la pobre que nunca falta a una quedada.
Sin sentarse vuelve a coger el móvil para leer a menganita: "¡Ole! Yo ya les he dicho que eres el alma de la fiesta jajajaja Pues no sé si conoces a alguien, son amigos de toda la vida, quizá habrás coincidido con alguien alguna vez que hayamos estado juntas, pero bueno no pasa nada, a ti no te hace falta conocer a nadie ¡Les caes genial siempre a todo el mundo! ¡Saliendo de casa! Nos vemos en un rato, un besitoooo" ¡Qué amigos! Si ésta no ha tenido amigos en su vida, amigos de toda la vida dice... los habrá conocido hace unos días y como es tan tonta y está tan desesperada los considera amigos de toda la vida, que pena me da esta mujer... se dice mientras mira su reflejo en el espejo inspeccionando que todo está a su gusto. Contesta al mensaje: "¡Saliendo! Muak"
Cuando llega al punto de encuentro, desde lejos, visualiza a menganita que ha venido con sus tres perros y a su lado, un grupo de personas que intuye serán sus amigos. Menganita le alza la mano, ella le responde con el mismo gesto y una sonrisa forzada mientras piensa que por qué esta mujer es incapaz de ir a cualquier lugar sin sus puñeteros perros. Aún no ha llegado y ya se siente incómoda, la noche no va a ser como ella deseaba y comienza a buscar desesperadamente entre la multitud alguna cara conocida que la pueda salvar.
- ¡Ay mis niños bonitos! Tranquilos, tranquilos jejeje mira mira lo nerviosos que se ponen cuando me ven ¡Es que los quiero más!
- Te han olido desde la esquina jajajaja ¡Te adoran! Mira te presento
Son dos chicas y un chico, mucho más jóvenes que ella, bueno, a decir verdad, menganita tiene diez años menos, así que supone que serán de su generación. Los chavales la saludan cordialmente y siguen a lo suyo, menganita se acerca más mientras los perros la rodean y siguen lamiéndole las manos y todo lo que esté a su alcance, ella, disimuladamente, los aparta con el pie.
- ¡Estás espectacular! 
- ¿Sí? Pues lo primero que he pillado por casa, es que ni me he maquillado jeje. La verdad que me has cogido por los pelos, porque tenía varios planes pero mira, al final siempre consigues que te elija a ti jajaja
- Por eso te pregunté...como andas siempre tan ocupada...¡Cuánto me alegra entonces!
Y menganita la abraza. Ella se siente aún más incómoda, menganita siempre huele igual que su casa, da igual que esté en plena calle, ese olor no se desprende de su piel jamás, le produce náuseas. 
El grupo se dispersa un poco, ella y menganita, con sus perros, se mantienen en un segundo plano, las dos chicas y el chico charlan continuamente, intentan incluirlas en la conversación, pero ella no deja de poner esa cara prepotente de "Qué cojones me estás contando". Menganita intuye la situación y para evitar malestar le propone dar una vuelta y cambiar de lugar a un sitio más tranquilo donde poder charlar, avisa a sus amigos y les comunica que luego les habla para ver por dónde andan. Se despiden, ella casi ni los mira, los chavales al advertir que ya no los ve hacen una mueca de arqueada, y a los pocos segundos escriben a menganita: "Vaya amiga más siesa que tienes...si luego vuelves con ella, mejor no nos avises, un beso e intenta pasarlo bien" Menganita sonríe, se vuelve y les guiña un ojo.
Cambian de bar. Se sientan en una mesa y deciden que pueden picar algo, no una cena abundante, mas bien unas tapas, para tener algo en el estómago. Ella no para de hablar, que si operación para arriba que si operación para abajo, que si le duele todo, que si es muy fuerte, que nadie podría aguantar lo que ella aguanta...menganita escucha atenta, sus perros se han tumbado sin molestar a nadie. Ella habla y habla, ríe, hace bromas, pide más vino, y poco a poco se crea un ambiente en el que se siente a gusto. Menganita mira la hora, son ya más de las dos de la mañana, se siente cansada, ha sido un día agotador para ella. Menganita trabaja en un clínica veterinaria, le apasionan los animales y sobre todo cuidar de ellos, y hoy, en especial, han tenido muchos pacientes, pensaba en quedarse en casa a descansar pero le hablaron sus amigos que iban a salir para tomar algo y necesitaba despejarse un poco. Pensó en ella porque hacía tiempo que no se veían y cada vez que intentan quedar ocurre algo, ella siempre está muy ocupada, cuando le ha hablado y ha accedido le ha dado mucha alegría, porque menganita la quiere mucho, le da pena, no lo pasó muy bien con la operación y aún tiene secuelas. Menganita pasó todas las noches en el hospital con ella mientras estuvo ingresada y sabe que ella eso lo valora mucho. Menganita la admira. Menganita entiende que sus amigos no la acepten, no la conocen, y es que a ella hay que conocerla para poder admirarla. Menganita siempre habla maravillas de ella, no hay ni un día que no la nombre, la considera la persona más fuerte que ha conocido en la vida, una mujer fuerte y muy sincera, no se calla nada y todo lo dice a la cara, menganita siempre quiere ser como ella.
Cambian de bar. Ella sigue hablando y hablando, menganita escucha sin perder detalle, está deseando contarle los progresos en el trabajo y las buenas noticias, pero no quiere interrumpirla, la vida de ella es mucho más interesante que la suya. Ella sigue hablando. 
Las cuatro de la mañana. Ella mira el reloj, da por satisfecho el sábado y decide irse. Menganita intenta retenerla para contarle las buenas noticias pero ella le dice que es muy tarde y que mañana tiene mil cosas por hacer, que le mande un audio y se lo cuente todo. Le da dos besos casi sin rozarla, acaricia a los tres perros con un leve toque en las cabecitas y se marcha.
Por el camino recuerda que le llegó un whatsapp de otra amiga y decide contestarle: ¡Hola! No había visto el mensaje. Ando bastante liada la verdad, pero para ti siempre tengo un hueco, a ver si en esta semana nos vemos. Uff...estoy llegando a casa por fin, es que he estado con menganita ¿Te acuerdas? ¡Qué pesada es! No ha dejado de hablar en toda la noche, que si las cosas le van muy bien, que si tiene progresos, patatín patatán ¡Qué vida más triste tiene la pobre! Bueno, ya he llegado a casa ¡Llámame mañana y te cuento mejor! ¡Un beso!
Deja las llaves en el cuenco de la entrada, se pone el pijama y se va directamente a la cama. Suena el whatsapp, es menganita: "¡Avisa cuando estés en casa! Me lo he pasado genial, descansa y recupérate, un beso" No contesta. Selecciona una foto de las que ha echado a lo largo de la noche, la sube a las redes sociales con el rótulo de "Un sábado espectacular con una compañía inmejorable" quita el internet, coloca el móvil en la mesita de noche, se da media vuelta y se queda dormida con la satisfacción de ser la mejor persona del mundo, ojalá hubiese más personas como ella...

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